Proyecto 40

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Hace ya algún tiempo, mi amigo el psicólogo Joaquín Pimentel y yo, nos embarcamos en un proyecto que pretendía unir psicología y fotografía. Lo bautizamos como Proyecto 40.

En él 20 mujeres y 20 hombres en sus cuarenta y tantos años de edad nos contaron cómo se sentían, cuáles eran sus inquietudes, sus retos y temores. Cada hombre y cada mujer tienen una sabiduría y una visión de la vida y de lo vivido que los hace especiales, únicos. Yo aprendía en cada sesión, siempre sacaba algo sobre lo que reflexionar, o tal vez me hacía pensar sobre determinado aspecto de otra forma. 

El proceso era siempre el mismo: le explicábamos a la persona en qué consistía el proyecto, se le formulaban una serie de preguntas tipo, y luego se le hacía el retrato. La imagen siempre era elegida de manera consensuada. Cada retrato refleja el momento vital por el que está atravesando la persona en ese determinado momento, a sus cuarenta y tantos, en esa cumbre de la vida, dónde algunos tal vez sienten que ahora comienza un lento descenso o quizás otros sigan empujando la roca hacía arriba, como Sísifo. El retrato es un desnudo de cintura para arriba, ya que es lo que ves cada mañana cuando te levantas y te miras al espejo del cuarto de baño, esa es la imagen a la que cada persona se enfrenta todos los días y que va cambiando paulatinamente aunque nosotros no seamos conscientes de ello. 

Cada imagen intenta reflejar la verdadera personalidad de cada retratado, huyendo de la pose y del erotismo que podría suscitar un desnudo parcial, sobre todo en una mujer.

Hubiéramos querido montar una exposición con los 40 retratos, pero después de solicitar alguna ayuda o beca las respuestas siempre fueron infructuosas.

Desde aquí queremos agradecer a todas las personas que participaron en el Proyecto 40. Hemos aprendido de todas y cada una de ellas. Mil gracias.